ORACIÓN DEL HOREB

La oración de intercesión es una forma singular de salir de uno mismo para estar con el otro y vincular su vida con Dios. Todo cristiano puede ejercitarse en esta forma de orar, acompañando de este modo interiormente la actividad misionera de la Iglesia. El  Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, al hablar de la fuerza misionera de la intercesión en el nº 281 nos dice: “Hay una forma de oración que nos estimula particularmente a la entrega evangelizadora y nos motiva a buscar el bien de los demás: es la intercesión. Miremos por un momento el interior de un gran evangelizador como san Pablo, para percibir cómo era su oración. Esa oración estaba llena de seres humanos: ‘En todas mis oraciones siempre pido con alegría por todos vosotros […] porque os llevo dentro de mi corazón’ (Flp 1,4.7). Así descubrimos que interceder no nos aparta de la verdadera contemplación, porque la contemplación que deja fuera a los demás es un engaño”. Más adelante nos dice que esta actitud se convierte también en agradecimiento a Dios por los demás: “No es una mirada incrédula, negativa y desesperanzada, sino una mirada espiritual, de profunda fe, que reconoce lo que Dios mismo hace en ellos. Al mismo tiempo, es la gratitud que brota de un corazón verdaderamente atento a los demás. De esa forma, cuando un evangelizador sale de la oración, el corazón se le ha vuelto más generoso, se ha liberado de la conciencia aislada y está deseoso de hacer el bien y de compartir la vida con los demás” (282). Y concluye: “Los grandes hombres y mujeres de Dios fueron grandes intercesores. La intercesión es como «levadura» en el seno de la Trinidad. Es un adentrarnos en el Padre y descubrir nuevas dimensiones que iluminan las situaciones concretas y las cambian. Podemos decir que el corazón de Dios se conmueve por la intercesión, pero en realidad Él siempre nos gana de mano, y lo que posibilitamos con nuestra intercesión es que su poder, su amor y su lealtad se manifiesten con mayor nitidez en el pueblo” (283).

La Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld tiene un grupo de orantes para presentar al Señor las necesidades de los hermanos. Se trata de una oración de intercesión por las necesidades de la Humanidad y la Creación, el ecumenismo, el diálogo interreligioso y por un mundo más justo y bondadoso.

Todo ello lo hacemos por amor, sin esperar nada a cambio, respondiendo así a nuestra particular vocación contemplativa que se concreta en el contexto de cada cual dejándose conducir por el Espíritu Santo, el discernimiento y la vida fraterna.

 

 

Foucauld eucaristía

RECURSOS PARA LA ORACIÓN

 

 

“Con los que están cerca de nosotros, entremos incluso en pequeños detalles de salud, de consuelo, de oraciones, de necesidades; consolemos, aliviemos con las más minuciosas atenciones; para los que Dios pone cerca de nosotros, tengamos la ternura y delicadeza de las pequeñas atenciones que tendrían entre sí unos hermanos cariñosos, y la ternura de las madres para con sus hijos, para consolar cuanto sea posible a los que nos rodean y ser para ellos un agente de consuelo y un bálsamo, como lo fue siempre Nuestro Señor para todos los que se le acercaron”.

 

Carlos de Foucauld

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