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  2. La isla griega de Creta acogerá el Santo y Gran Concilio pan-ortodoxo
    Así lo han decidido los primados de las Iglesias ortodoxas autocéfalas reunidos en Suiza. Se trata de la primera reunión de estas características en más de mil años
    El Patriarca Bartolomé I (Foto: Nikolaos Manginas – Patriarcado Ecuménico)
    El denominado Santo y Gran Concilio pan-ortodoxo tendrá lugar en la Academia Ortodoxa de Creta del 16 al 27 de junio. Así lo han decidido los primados de las Iglesias ortodoxas autocéfalas reunidos en el Centro Ortodoxo de Chambésy (Suiza) del 21 al 28 de enero, por invitación del patriarca ecuménico Bartolomé I.
    En el comunicado final, se enumeran los temas aprobados oficialmente, que formarán parte de la agenda de esta histórica reunión. Cabe recordar que el Concilio pan-ortodoxo no se convoca desde hace más de mil años.
    Entre otras cuestiones, se tratarán la diáspora ortodoxa; la misión de la Iglesia Ortodoxa en el mundo contemporáneo; el sacramento del matrimonio y sus impedimentos; la importancia del ayuno y su observancia hoy; y las relaciones de las Iglesias ortodoxas con otras confesiones cristianas. Por decisión de los primados, se publicarán todos los textos aprobados.
    En Chambésy, todos los presentes también han autorizado la participación de observadores no ortodoxos, durante las sesiones de apertura y cierre del Santo y Gran Concilio, y han decidido crear una secretaría pan-ortodoxa.
    Por último, los primados de las Iglesias ortodoxas han expresado su apoyo a los cristianos perseguidos en Oriente Medio y su preocupación constante por los dos metropolitas de Alepo –el greco-ortodoxo Boulos Yazigi y el siro-ortodoxo Mar Gregorios Yohanna Ibrahim– secuestrados en abril de 2013.
    El encuentro en Chambesy había sido convocado para definir los textos, el reglamento y el funcionamiento del vértice pan-ortodoxo, que inicialmente se iba a celebrar en la antigua catedral de Santa Irene, en Estambul, y ha sido trasladado a causa de las tensiones internacionales entre Turquía y Rusia, algo que pondría haber puesto en peligro la presencia de los representantes del Patriarcado de Moscú.
    Creta, isla griega bajo la jurisdicción eclesiástica del Patriarcado de Constantinopla, ha sido elegida como la nueva ubicación, ya que ofrece condiciones logísticas más favorables, y porque ya ha sido sede de conferencias teológicas en el pasado.
    Sobre la visita del Papa Francisco a la tumba de Samuel Ruiz
    Postrarse ante el sepulcro de un obispo en su tiempo cuestionado por parte de la Iglesia y del Gobierno es el mayor acto de desagravio a su memoria

 

2. Aún sintiendo encima el torrente impetuoso que ha resultado ser para el pueblo de México la visita apostólica del obispo de Roma, espigando entre los gestos que le acompañan y hablan tanto o más que sus palabras, me detengo en uno: la visita que hizo a la tumba de don Samuel Ruiz García (1924-2011), el obispo de los indios, en el marco de su visita a la Catedral de San Cristóbal de las Casas el mediodía del lunes 15 de febrero del 2016.
Postrarse ante el sepulcro de un mitrado que en su tiempo fue objeto de los más severos cuestionamientos por parte de la Curia Romana y de la Secretaria de Gobernación nacional, es el mayor acto de desagravio que se le puede dispensar a su memoria y al proyecto pastoral que le costó la incomprensión de casi todos sus hermanos en el episcopado, donde tuvo gratuitos y enconados adversarios, que no vacilaron en considerarlo pro comunista y cuasi cismático, no obstante haber sido su ministerio la lógica continuidad de dos experiencias que le marcaron hondamente al tiempo de elegirle sucesor de fray Bartolomé de las Casas san Juan XXIII, en 1959: la postración y abatimiento padecido por los indios de Chiapas sólo por serlo de parte de quienes abusan de ellos por no compartir esta identidad. La otra vivencia rotunda para don Samuel fue haber asistido como padre conciliar a todas las sesiones del Vaticano II, impregnándose de su dinámica.
“Pastor generoso y ejemplar de esa porción de la Iglesia católica”, calificó a don Samuel el obispo Mario de Gasperín Gasperín, quien lo acogió fraternalmente en su sede episcopal de Querétaro siendo ya emérito. “Figura de orden moral y de responsabilidad ética que ejerció su misión desde una Iglesia al servicio del mundo, no de una Iglesia al servicio de sí misma”, dijo de él en esta circunstancia don Raúl Vera López, actual obispo de Saltillo y colaborador de Ruiz García en un trecho muy significativo en la recta final de su gestión en San Cristóbal, no escatimándole el más alto título que puede alcanzar un mortal a juicio de este escribano: haber sido “un hombre libre”.
Otro hombre libre, el Papa Francisco, recupera el legado de don Samuel y reconoce la labor de quien don Felipe Arizmendi Esquivel, sucesor del fallecido, quien al tiempo de arribar a la edad para renunciar a su oficio, recibe también la satisfacción de ser anfitrión del Santo Padre en una sede que recibió como avispero hace tres lustros, eligiendo el mejor escenario para hablar ante los delegados de los indios de América, cuya suerte comparó el Papa a la padecida por los israelitas en Egipto, anunciándoles que ese estigma tiene como límite: “hasta que Dios dice basta, hasta que Dios dice: ¡No más!”, pero que para llegar a él es menester no renunciar al “anhelo de una tierra, de un tiempo donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la paz”.
Aprovechó además la homilía de su misa dedicada a los delegados de los pueblos originarios de América para denunciar el “modo sistemático y estructural” con el que éstos “han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad”, pidiéndoles perdón por aquellos que “han considerado inferiores sus valores, sus culturas y sus tradiciones”, hablando incluso por los evangelizadores de la Iglesia que de forma muy tardía comienzan a divulgar textos litúrgicos traducidos a las lenguas de estos pueblos. Vale más tarde que nunca. TOMÁS DE HÍJAR
3. Pedro Langa: “Las religiones, unidas de verdad, podrían hacer mucho contra la violencia y el terror”
“Hay que intentar, por todos los medios, trabajar a destajo, sin esperar contraprestaciones”
Jesús Bastante, 06 de febrero de 2016 a las 09:45
El ecumenismo es una conversión constante de todas las iglesias a Cristo-Jesús
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“Jesús Bastante).- Pedro Langa es un teólogo académico, gran ecumenista. Experto y metódico, viene a presentarnos su libro “Apóstoles de la Unidad” (San Pablo). “Yo pienso que es el camino de futuro de la Iglesia. Estamos llamados a entendernos y a amarnos de verdad. Y para ello primero tenemos que buscarnos, amarnos y entendernos”, explica el autor.
Vienes con un libro que se titula Apóstoles de la unidad, que edita San Pablo. En él presentas a treinta y tres personajes que han trabajado para que el camino de la unidad de los cristianos no sea tan imposible como hace cincuenta años.
Me pareció importante la posibilidad de sacar a flote una idea que tenía latente: resaltar la vida de determinadas figuras insignes del ecumenismo y no solamente de la Iglesia Católica. Había que buscar una fecha emblemática, y fue la clausura del Concilio Vaticano II. También aprovechando el centenario de la Comunidad de Taizé, los diez años de la muerte de Roger Schutz…, esa oportunidad era de oro y no había que desaprovecharla.
Lo de “Treinta y tres” no tiene ningún significado particular. Había que buscar dentro de la colección Monumenta dentro de la editorial S. Pablo, la posibilidad de sacar adelante una obra con un determinado número de páginas. Ahí empezó a funcionar el sistema metodológico y determiné que cada autor tuviese unas ocho o diez páginas. Entonces serían como treinta o treinta y cinco figuras, las más representativas a mi modo de ver, y fui eligiendo.
¿Quiénes son estos apóstoles?
Son todos hombres menos cuatro mujeres. Ellas son emblemáticas: la beata madre Teresa de Calcuta, la beata María Gabriella Sagheddu, la religiosa protestante Sor Minke, y Chiara Lubich, fundadora de los Focolares. Esto porque entre las mujeres también hay ecumenistas de relieve.
¿Cuál es la situación actual del diálogo ecuménico?
En el ecumenismo, desde el concilio Vaticano II hasta hoy se ha hecho mucho. Sobre todo medido desde la Iglesia Católica. Porque en la Iglesia hasta la llegada de Juan XXIII, el tema del ecumenismo no entraba. Yo arranco del llamado ecumenismo moderno, el que se inicia con la Conferencia Nacional de Misiones en Edimburgo.

Se ha hecho bastante. Cuando viene algo novedoso, siempre le acompañan el boom y la sorpresa: como aquellos encuentros de Atenágoras I con Pablo VI en Jerusalén… Se han cumplido cincuenta años de la supresión de las excomuniones.
Un milenio de excomuniones mutuas. Eso tiene un libro también.
Lo que es incuestionable es que no se podía mantener un abrazo fraterno en el Monte de los Olivos en Jerusalén, y seguir manteniendo esas excomuniones. Allí se puso además la piedra miliar de lo que desde entonces ha sido un intercambio de visitas con motivo de la fiesta de San Andrés para los ortodoxos en Constantinopla y de San Pedro en Roma para los católicos. Siempre hay una delegación. Nunca, ni en momentos de tensión, que los ha habido, han suspendido estas visitas mutuas.
En este ecumenismo, ¿qué es lo importante?
El ecumenismo es una conversión constante de todas las iglesias a Cristo-Jesús.
¿Eso implica necesariamente una sola Iglesia, como institución?
No es que lo implique, es que lo exige. Porque Jesús no instituyó tres o cuatro iglesias, instituyó una. Lo que pasa es que después los hombres, con nuestro modo de actuar, hemos dejado que se filtren nuestros compromisos, nuestros egoísmos y como se suele decir tenemos hecha jirones la túnica inconsútil de Cristo, que es la Iglesia. Eso es lo que hay que evitar.
Por otro lado en la actuación ecuménica, hay que intentar por todos los medios trabajar a destajo. Sin esperar contraprestaciones. Dejar hablar a la caridad. Es un título que le doy a la Madre Teresa de Calcuta. El ecumenismo del amor y de la caridad.
El ecumenismo de la sangre también.
Se está poniendo de moda porque lo que estamos viendo nos tiene llenos de pavor. Esas degollinas a mansalva. No se puede tolerar. Y qué duda cabe de que ahí las religiones, unidas de verdad pueden hacer mucho.
Digo religiones y aquí hay que tener en cuenta ya una cosa: en el momento que entra la palabra religiones dentro del ecumenismo, ya hemos rebasado con mucho el hábito del estricto ecumenismo. Porque en el estricto ecumenismo tiene que entrar Cristo y aquí ya son las religiones.
Los procesos son diferentes porque en el caso de los cristianos hay una tendencia a esa exigencia de unidad, de una sola Iglesia. En el diálogo del Islam, o del mundo judío no se está hablando de crear una religión universal. Ese no es el asunto.
Desde el punto de vista metodológico, hay que dar primero ese paso. Para entendernos primero con las Iglesias, luego entre los cristianos y después con las otras religiones. Sabiendo que en las religiones ya hay mucha gente que admite la salvación, a los que se llama cristianos anónimos. Es decir, los que un día van a desembocar dentro de lo que nosotros estamos viviendo.
Estoy pensando en el primer videoblog del Papa de este año de la Misericordia, en el que hay un momento en el que dice que todos los hombres somos hijos de Dios. Pero todavía hay quien dice que no, que sólo son hijos los pertenecientes a la fe verdadera.
Eso es una cosa desfasada. Todo ser humano empieza siendo hijo de dios en el sentido de que ha sido creado por Él a su imagen y semejanza. Luego vendrá la posibilidad de meter a Cristo, el bautismo, etc., en nuestro caso, el de los cristianos. Y dentro de los cristianos estamos también los católicos. Una parte de los cristianos. Todas estas son ideas que aparecen siempre en los pasos introductorios del ecumenismo. Hay que saber dominarlo. Porque no es lo mismo que las sectas, que no son ecuménicas.
¿El ecumenismo puede provocar cismas?
No debería. El ecumenismo está precisamente para evitarlos. Ahora bien, los cismas siempre se estarán dando. Por ejemplo ¿el lefebvrismo qué es sino un cisma? Y lo que decía Juan Pablo II a los cardenales: “¿pero os dais cuenta lo que representa y significa un cisma dentro de la Iglesia?” Es horroroso.
Esas cosas las tengo muy asimiladas porque vengo dedicándome a San Agustín más de cuarenta años. Y en su vida aparece el cisma de los donatistas. A raíz de este cisma San Agustín hablará del tema de la guerra, de la pena de muerte, de la paz y sobretodo del tema de la unidad de la Iglesia. Eso es lo que me llevó al tema del ecumenismo.

San Agustín tenía una máxima: “El cisma pide cismas” Así como la caridad, pide amor. Y esto es lo que está ocurriendo ahora. Es una protuberancia intelectual religiosa de algunas facciones dentro del Islam y de otras religiones asiáticas, que no tienen que ver nada con la religión. Achacarle la culpa de esas muertes al Islam o a la religión es excesivamente arriesgado.
Es como si le hubiéramos echado a Cristo la culpa de las cruzadas.
También la historia enseña. Lo que hace falta es que nosotros aprendamos. El gran aporte de la historia es que ahí están los datos. En consecuencia, atengámonos a esos datos. La historia es una excelente maestra.
Antes hablabas del abrazo de Pablo VI y Atenágoras. Hace muy poquito se dio un abrazo nuevo: el de Francisco y Bartolomé. Tienen una sintonía muy especial. ¿Hay razones sensatas para pensar que hoy estamos más cerca que nunca de un entendimiento?
Estamos en esa línea. Lo que cabe preguntarse es si no deberíamos estar más lejos ya, dentro de esa línea. Por ejemplo, que las otras iglesias y la católica, nos pongamos de acuerdo para celebrar la Pascua el mismo día.
Es la propuesta que lanzó Francisco hace unos meses.
Dentro de la Iglesia ortodoxa y dominando la cuestión, uno comprende que una cosa es el bloque eslavo y otra cosa es el bloque griego. Hoy hay una pugna en las iglesias ortodoxas, entre el patriarca ruso y el de Constantinopla. Este último es un hombre que tiene todos los honores, pero como número de fieles no tiene prácticamente nada comparado con el patriarca ruso. La Iglesia rusa tiene tantos o más fieles que todas las iglesias autocéfalas ortodoxas juntas. De manera que este factor número es el que le da hopalandas al patriarca ruso.
Esta gente se va a reunir en lo equivalente a nuestro Concilio Vaticano II para este año, el día de Pentecostés. Está celebrando lo que se llama el Sínodo Panortodoxo. Y vendrá bien para que se pongan al día en cosas que ya son un poco obsoletas.

¿Crees que con este Papa veremos más pasos de esos que tú piensas que deberíamos haber dado ya?
Yo creo que sí porque este Papa es quizá el que mejor refleja el espíritu de Juan XXIII. Y con eso no está dicho todo, porque después de Juan XXIII vino Pablo VI, que fue el que enderezó el concilio.
Y el del abrazo.
Y el de un gesto que no ha tenido ningún Papa: al cumplirse los diez años de la supresión de las excomuniones, en la Iglesia católica se estaba celebrando el Año santo de la Reconciliación. Las dos partes decidieron conmemorar aquel acto de diez años atrás. Ahora estaba Dimitrios en vez de Atenágoras. En aquella ocasión vino a Roma como enviado del patriarca el Metropolita Melitón de Calcedonia. Y cuando Pablo VI terminó la misa que celebró en la Capilla Sixtina y ya se retiraba a sus apartamentos, se dirigió a Melitón, se arrodilló y le besó los pies. El silencio se cortaba. El cuerpo diplomático se arrancó en un aplauso extraordinario. Entonces Melitón quiso hacer lo propio allí mismo, pero Pablo VI le paró.
Todos vieron en este gesto una reparación de aquellos usos que los ortodoxos han solido siempre imputar a la Iglesia católica del tiempo de las cruzadas. Y una semana después viene un metropolita rumano y pregunta a monseñor Torrella que fue quien me lo contó: “¿oiga, a ese gesto que ha tenido Pablo VI en la Capilla Sixtina con Melitón de Calcedonia, qué alcance le da usted?”.
Él respondió que le parecía un gesto espontáneo y de buena voluntad. Y añadió: “pero mire, yo voy a tener una audiencia con Pablo VI dentro de una semana. Cuando me reciba le voy a preguntar esto que me acaba de plantear usted. Yo se lo trasmitiré a su diócesis de Rumanía”.
Y cuando se lo comentó a Pablo VI y le dijo lo que había interpretado él, Pablo le tocó en el hombro y le dijo: “Torrella, usted se equivocó. No era un gesto espontáneo, sino un gesto bien pensado. Se trataba de hacer algo semejante a lo que Jesús hizo en la Última Cena con sus discípulos, porque sólo así el ecumenismo podrá aanzar”.
Y de hecho, este gesto, según los teólogos, ha sido algo extraordinario, con lo que se han recorrido más kilómetros de distancia ecuménica que con todas esas reuniones y congresos. De manera que por ahí es por donde tenemos que caminar.
¿Y el tipo de gestos en sentido opuesto?, estoy pensando en el “Dominus Iesus”. No sólo en el documento sino en el estilo de personas e Iglesia que hay detrás de las frases de ese texto.
Ahí están y ahí seguirán. Los textos hay que contextualizarlos siempre. Entonces uno se dará cuenta de lo que se estaba viviendo dentro de la Iglesia Católica. Quizá no fuera del todo oportuno en aquel momento. En cualquier caso siempre he creído que en esto del ecumenismo nunca se avanza de forma rectilínea, sino en zig-zag. Cuando crees que estás retrocediendo resulta que estás avanzando. Respecto a estos documentos, alguna vez habrá que hacer algo con ellos para que no se conviertan en fósiles en los anaqueles de las bibliotecas.
Para hacer una teología ecuménica viva, hay que fajarse bien con todos estos gestos y estos textos. Porque tienen un contexto que hay que sacar a flote. Hace poco, el cardenal Casper hablando del ecumenismo espiritual, decía que el Espíritu Santo el día de Pentecostés no bajó con libros, ni con un tintero y unos papeles para escribir. Bajó con lenguas de fuego, que tienen como propiedad reducir a escoria todo lo que no sea oro.
La historia, que también se está escribiendo hoy, nos sirve para mirar hacia el futuro. Sin olvidar a aquellos que nos han precedido.
Lo que más me ha gustado cuando tuve que confeccionar la introducción del libro, es la riqueza y variedad de todo este coro ecuménico que he compuesto ahí. Todos aman apasionadamente a la Iglesia. Y porque la aman no toleran las divisiones. Ellos a su manera, se las ingenian para sacar a flote esa idea de la unidad de la Iglesia. Y esta actitud, a algunos de ellos les cuestan lágrimas.
Aprendamos de la Historia y aprendamos de ese ecumenismo de vida que es previo a otro ecumenismo de ley. Y de la propia vida de Jesús. Pedro Langa,Apóstoles de la unidad, editado por San Pablo. No se lo pierdan.

4. Semana en Taizé del domingo 21 de agosto (por la tarde) al domingo 28 de agosto (mediodía) (Participación para los gastos: 70€ por semana para los que tienen menos de 30 años, o sino 140€)
Todos los días, Habrá 3 tiempos de oración con la comunidad y los jóvenes de Taizé
Por las mañanas: Introducción a la reflexión bíblica preparada por un hermano y compartir de la palabra.
Por la tarde: Actividades específicas del grupo “Foucauld”: intervenciones, reflexiones, conferencias, testimonios, compartir.
Para el alojamiento, gracias por llevar: tienda de campaña, saco para dormir, aislante. Si no puedes, entonces te alojamos en una de nuestras tiendas de campaña o en el dormitorio.
Peregrinación: a partir de la tarde del martes 16 de agosto (participación 30€ por día)
Después de tomarnos un tiempo para conocernos, alternaremos tiempo para caminar en silencio y tiempo para compartir, oración y convivialidad.
haremos entre 15 y 18 Km por día
el 1er encuentro es el martes 16 por la tarde en la estación de trenes TGV de Macon.
Si quieres llegar algunos días más tarde y caminar con nosotros, tienes la posibilidad de alcanzarnos en el camino. Si estás interesado, recibirás las explicaciones por mail.
Última etapa, el domingo 21: Cluny-Taizé, 9 Km. Misa en la Iglesia Notre Dame a las 10h30, picnic y salida en dirección a Taizé
Alojamiento en tiendas de campañas: gracias por decirnos en la inscripción si traéis una tienda de campaña, y sobre todo, traed un saco para dormir y un aislante o colchón hinchable. Habrá un vehículo para transportar el material.

Boletín Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld Nº 68 MARZO 2016
http://horeb-foucauld.webs.com

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Acerca de Comunidad Horeb

Ayuda y compromiso espiritual para la unión de los cristianos, el encuentro de las religiones y el compromiso con la justicia en el carisma de Carlos de Foucauld.

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