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MEDITACION DIARIA

Reflexión del hermano Gerardo: 2 domingo de Adviento Ciclo B

desierto1

Texto bíblico: Marco 1, 1-8

1 Comienzo del Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios. 2 Conforme está escrito en Isaías el profeta: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. 3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas, 4 apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados. 5 Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. 6 Juan llevaba un vestido de piel de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre. 7 Y proclamaba: “Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.”

Introducción

Soy un amante de la historia. Creo que eso viene porque cuando niño, mi padre nos llevaba siempre de paseo por las pequeñas carreteras de mi tierra y al cruzar de pueblo en pueblo, siempre nos decía “de aquí es el prócer Eugenio María de Hostos, o Betánces…” En una reciente visita a Puerto Rico, mi isla amada, me quedaba admirado por el crecimiento en las vías de tránsito. Le decía a ms sobrino “lo que ahora nos toma menos de dos horas en transitar, cuando yo tenía la edad de ustedes nos tomaba cuatro”.

Pero toda esta telaraña o red de carreteras tan modernas, hace unos ciento cuarenta y tres años, no eran tan cómodas. La historia eclesiástica de Puerto Rico, nos cuenta que en el 1871, el obispo Don Pablo Carrión, O.F.M. Cap. , realizó una visita pastoral por la isla borinqueña y enfermó de gravedad. Se cuenta que los mensajeros, se encargaron de informar a las parroquias para que oraran por el obispo, pero cuando la noticia llegó a Comerío –pueblo de la montaña- ya hacía una semana el obispo había muerto.

¿Por qué tardó tanto la noticia?

La razón es muy sencilla: solo existía “el camino real” que unía al norte con el sur, cruzando por la cordillera central y los únicos medios de transporte eran las “carretas de bueyes” o a caballo. Las primeras “grandes vías” construidas para unir de forma rápida el norte y el sur, tomaron muchos años, ya que se construían a “pico y pala”.

En la antigüedad cuando el rey quería visitar las provincias de sus dominios mandaba delante sus obreros para “allanar los cerros y rellenar los valles” para así formar un “camino real” es decir “el camino del rey”.

Isaías 40, 1-5 y 9-11

El profeta Isaías nos grita con firmeza la orden dada por el Rey “Preparen en el desierto camino para el Señor, allanen en la estepa una calzada para nuestro Dios…”

La petición del Rey es “preparar el camino”. Preparen… un mandato para todos y todas, pero prepararlo no con las maquinarias de nuestro tiempo, sino a “pico y pala” preparen el camino para la “manifestación gloriosa del Salvador”. Pero ¿Qué tipo de camino quiere el Rey que se prepare?

Los caminos nos llevan desde un punto a otro con mayor o menor distancia. Y no es un camino que me lleva “hacia fuera” sino un camino que me conduce al interior de mi mismo. Es el camino hacia mi interior más profundo, es recogernos de la dispersión mental y de todo lo externo que nos monopoliza y opaca el Espíritu. Como nos dice san Agustín: “¡Vuelve a tu corazón pues, desterrado de ti mismo, andas buscando fuera, pero lo propio tuyo no lo conoces! Búscalo todo en tu propio interior. ¡Qué tesoro tiene el hombre en su propio interior, y qué pena que no lo excava! Pues ¿qué hay de más profundo que el propio corazón humano?” (Tr. in Joh., 18.11; 15.25; In Ps.76, 9 y 18).
Este camino hacia dentro del que nos habla el Obispo de Hipona, es uno “duro y difícil” y al que tenemos resistencia. Pero si no “allanamos el camino” sino entramos en él, no podremos comprender lo “nuevo de Jesús” es por así decirlo el cambio radical de la mentalidad interior, la re‐orientación fundamental de la vida, un examen a fondo de los motivos por qué hago o dejo de hacer ciertas cosas. San Pablo indica el criterio: “tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo” (Fil.2.5), ‐ o, en lenguaje moderno: “tener las mismas prioridades o preferencias” que las de Cristo.

Buena Noticia

Marcos da inicio a su escrito con un título “llamativo” para los de su época: «Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios» . Palabras que no significan «el inicio de algo» sino la síntesis de todo un «kairós» . Tiempo de gracia, el momento preciso de la manifestación de Dios. Estas palabras nos permiten evocar algo de lo que encontraremos en su relato. Con Jesús «comienza» algo nuevo. Es lo primero que quiere dejar claro Marcos. Todo lo anterior pertenece al pasado. Jesús es el comienzo de algo nuevo e inconfundible. Con él llega la Buena Noticia de Dios. El anuncio gozoso, lo que los profetas anunciaban, el tiempo de gracia. Por eso donde quiera que llega el evangelio surge algo nuevo, surge una «nueva creación (Gn 1,1)

Esto es lo que están experimentando los primeros cristianos. Quien se encuentra vitalmente con Jesús y penetra un poco en su misterio, sabe que empieza una vida nueva, algo que nunca había experimentado anteriormente. Una sensación de liberación, alegría, seguridad y desaparición de miedos. En Jesús se encuentran con “la salvación de Dios”.

Cuando alguien descubre en Jesús al Dios amigo del ser humano, el Padre de todos los pueblos, el defensor de los últimos, la esperanza de los perdidos, sabe que no encontrará una noticia mejor. Cuando conoce el proyecto de Jesús de trabajar por un mundo más humano, digno y dichoso, sabe que no podrá dedicarse a nada más grande.

Esta Buena Noticia (Evangelio) es Jesús mismo, el protagonista del relato que va a escribir Marcos. Por eso, su intención primera no es ofrecernos doctrina sobre Jesús ni aportarnos información biográfica sobre él, sino seducirnos para que nos abramos a la Buena Noticia que sólo podremos encontrar en él.

Solo cuando nos dejemos abrazar por el EVANGELIO DE JESUCRISTO, podremos decir “Verdaderamente este es el Hijo de Dios”

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Acerca de Comunidad Horeb

Ayuda y compromiso espiritual para la unión de los cristianos, el encuentro de las religiones y el compromiso con la justicia en el carisma de Carlos de Foucauld.

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